«Administrando la pobreza»: El crudo diagnóstico de los intendentes radicales y del Pro tras su cumbre en General Acha

En un clima de absoluto hermetismo y bajo el peso de una incertidumbre económica creciente, los intendentes radicales y del PRO de La Pampa se reunieron el pasado viernes en General Acha. Lo que para muchos fue un encuentro rutinario de la oposición al peronismo, puertas adentro se transformó en una catarsis sobre el caótico estado de las cuentas municipales y la soledad política que sienten frente al Gobierno Nacional.

La última trinchera frente al ajuste

El diagnóstico compartido por los jefes comunales es alarmante. Los intendentes se describen a sí mismos como la «última trinchera»: son la primera puerta que golpean los vecinos afectados por la crisis, pero cada vez tienen menos herramientas para dar respuestas. «Estamos administrando la pobreza», repitieron varios de los asistentes, resumiendo una realidad donde el ajuste de Javier Milei cae «en cascada» y asfixia al último eslabón del Estado.

Los números que manejan los municipios no cierran:

  • Caída de ingresos: En febrero, la coparticipación se desplomó más de un 7%.
  • Aumento de gastos: Los sueldos municipales deben actualizarse un 6,3%, en un contexto de inflación persistente.
  • Orfandad nacional: Por primera vez, los municipios no recibieron fondos nacionales bajo ningún concepto. Los intentos de gestión ante el funcionario pampeano en Casa Rosada, Martín Matzkin, no han dado resultados hasta la fecha.

Incertidumbre y especulación política

El silencio que rodeó la reunión no fue casual. Los intendentes han decidido «patear definiciones» políticas para la segunda mitad del año. Esta cautela responde a un escenario nacional volátil: si bien Milei obtuvo una victoria legislativa el año pasado, la erosión de su respaldo social por la economía y las recientes sospechas de corrupción generan dudas sobre la sostenibilidad de su armado.

Para los líderes territoriales de La Pampa, la percepción es clara: pasada la efervescencia de la «ola libertaria», lo que queda en los pueblos es una fuerza sin estructura. Advierten que, fuera de ciudades como Santa Rosa, General Pico o Eduardo Castex, La Libertad Avanza no tiene un anclaje real ni votos propios.

Sobrevivir sin recursos

Sin respuestas de la Nación y con una demanda social en aumento por el retiro del Estado en áreas sensibles, los intendentes navegan un presente de subsistencia. El objetivo inmediato no es el posicionamiento electoral ni la reedición de alianzas como Juntos por el Cambio, sino lograr que el equilibrio inestable de sus administraciones no colapse.

En el interior pampeano, la política hoy se reduce a una sola prioridad: cómo sostener la gestión y ayudar al vecino cuando ya no queda plata en la caja.

Fuente: Norberto Asquini