En el marco del Día Internacional de las Mujeres, también es importante visibilizar las distintas formas de violencia de género que afectan la vida y los derechos de las mujeres.
Una de ellas es la violencia vicaria, definida por la psicóloga Sonia Vaccaro como la violencia que se ejerce sobre hijas e hijos con el objetivo de causar daño a la madre.
Se trata de una forma de violencia que genera graves consecuencias tanto en las mujeres como en niñas, niños y adolescentes.
Nombrarla y visibilizarla es fundamental para poder prevenirla y abordarla.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, también es importante visibilizar las distintas formas de violencia de género que afectan la vida y los derechos de las mujeres.
Una de ellas es la violencia vicaria, definida por la psicóloga Sonia Vaccaro como la violencia que se ejerce sobre hijas e hijos con el objetivo de causar daño a la madre.
Se trata de una forma de violencia que genera graves consecuencias tanto en las mujeres como en niñas, niños y adolescentes.
«Nombrarla y visibilizarla es fundamental para poder prevenirla y abordarla», advirtieron desde el Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos de La Pampa.
Formas de violencia vicaria
Amenazas, chantajes y control a través de los hijos e hijas
La violencia vicaria puede adoptar diferentes manifestaciones, pero una de las más frecuentes es la amenaza:
- amenazar con llevarse a los niños y niñas,
- quitar la custodia,
- o incluso matarlos.
Estas amenazas buscan generar miedo constante en la madre y usar la relación con los menores como arma de control.
Violencia psicológica en presencia de los hijos e hijas
Otra forma habitual consiste en aprovechar la presencia de los niños y niñas para insultar, humillar o desvalorizar a la madre, además de lanzar amenazas explícitas o veladas.
El objetivo es que la mujer reciba el impacto doble: sobre sí misma y sobre sus hijos e hijas.
Manipulación y negligencia intencionada
La violencia vicaria también puede manifestarse a través de acciones que ponen en riesgo directo el bienestar de los menores, como:
- interrumpir tratamientos médicos o farmacológicos que deberían mantenerse,
- no proporcionar información relevante durante los días de visita,
- o inventarse datos dolorosos relacionados con los hijos e hijas.
Uso del régimen de visitas como herramienta de maltrato
El agresor puede utilizar los momentos de custodia o visitas para:
- manipular emocionalmente a los niños y niñas,
- obtener información sobre la madre,
- o generar situaciones de angustia y conflicto.
Estas prácticas no siempre dejan marcas visibles, pero forman parte del mismo patrón: utilizar a los menores como instrumento para dañar a la mujer.








