El Gobierno envía al Senado el proyecto para derogar las PASO y eliminar el financiamiento de campañas

El Gobierno nacional giró al Senado el proyecto de ley para derogar las elecciones primarias (PASO), eliminar el financiamiento de las campañas proselitistas, y establecer requisitos mas restrictivos para el reconocimiento de partidos políticos.

El proyecto de ley que el Gobierno envió al Congreso para eliminar las PASO, dentro de un paquete que incluye otras reformas políticas como el financiamiento de los partidos políticos y Ficha Limpia, le abrió el camino al peronismo para empezar a avanzar, con mayor decisión, en la conformación de una nueva alianza política en las dos cámaras del Congreso.

La iniciativa también contempla la ficha limpia para que no puedan ser candidatos aquellos dirigentes que tengan una condena por corrupción en segunda instancia, que fue rechazada hace un año en el Senado.

El proyecto impulsado por el Gobierno ingresó a las 18, según se informaron fuentes legislativas a la Agencia Noticias Argentinas.

Tal como se preveía, Javier Milei anunció que buscará derogar las elecciones primarias y así simplificar el proceso electoral del año que viene. Ese paso activó, en forma definitiva, la decisión del peronismo de salir a buscar adhesiones y votos en todo el universo opositor. El objetivo es claro: evitar que se caigan definitivamente.

En el PJ hay un consenso amplio respecto a la necesidad de que las PASO sigan vigentes el año que viene, ya que son la herramienta clave para poder despejar las diferencias internas que sobreviven entre las diferentes tribus, y lograr que emerja un solo candidato que sintetice las ideas macro de una nueva coalición opositora.

En un momento donde la discusión del peronismo es completamente horizontal, debido a la diversidad de liderazgos y la estadía afuera del poder central, las elecciones primarias son determinantes para poder reagrupar a viejos adversarios. En ese camino de construcción política están Miguel Pichetto, Nicolás Massot y Emilio Monzó, entre otros dirigentes, que empujan el nuevo armado desde los límites del justicialismo.

En el peronismo creen que el Gobierno tendrá un camino muy espinoso para buscar el apoyo necesario en la oposición. Sobre todo porque necesita mayoría absoluta, que se consigue con la mitad más uno del total de la Cámara. Es decir, necesitan 37 senadores y 129 diputados. Los gobernadores del norte que han sido aliados tácticos de Milei jugarán un rol central y determinante para inclinar la balanza hacia un lado u otro.

La reforma política dará lugar a un extenso toma y daca entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales. “A algunos Gobernadores no les conviene, a otros si y a unos pocos les da igual porque tienen muy ordenados sus problemas internos”, explicó a Infobae un importante senador de la oposición. Inevitablemente, las elecciones del año que viene entrarán en el juego político también. Sobre todo para los gobernadores que tienen en sus planes la reelección y que deben limitar el crecimiento de sus opositores en sus provincias.