Un realiquense condenado por agresiones físicas y verbales a su hija menor de edad

En un fallo reciente, la Justicia de La Pampa condenó a un vecino de Realicó por lesiones leves agravadas por el vínculo y amenazas simples contra su hija menor de edad. Los hechos, que incluyeron agresiones físicas y verbales, fueron denunciados luego de que el personal del colegio al que asiste la joven detectara la situación.

Según la investigación liderada por el juez Marcelo Luis Pagano, el acusado mantuvo una dinámica de violencia sostenida, llegando a amenazar a la menor con «convertir su vida en un infierno».

La sentencia establece:

  • Seis meses de prisión de ejecución condicional.
  • Prohibición absoluta de contacto y acercamiento hacia la víctima.
  • Tratamiento psicológico obligatorio para el agresor.
  • Control judicial estricto durante dos años.

En el fallo destacaron «la importancia de los entornos escolares como espacios seguros para la detección temprana de casos de violencia familiar«.

De acuerdo con la investigación, el primer episodio ocurrió el 3 de marzo de 2024, cuando el hombre golpeó a su hija con puños y patadas, la tomó del cabello y la agredió dentro de su habitación. La agresión solo se detuvo por la intervención de su pareja.

Al día siguiente, el 4 de marzo, volvió a atacarla: la increpó, la amenazó y le arrojó una silla de plástico, con la que la golpeó. “A partir de ahora voy a convertir tu vida en un infierno si vivís acá”, le dijo.

Como consecuencia, la víctima presentó hematomas en brazos, piernas y espalda, lesiones que fueron certificadas por personal médico y consideradas de carácter leve.

El juez también valoró que los episodios no fueron aislados, sino que formaron parte de una dinámica de violencia sostenida en el tiempo, lo que generó en la adolescente temor por su integridad física.

Pruebas y testimonios clave

La sentencia se apoyó en el testimonio de la víctima, que fue considerado “claro, verosímil y consistente”, y en la declaración de la expareja del acusado, quien presenció las agresiones.

También resultaron determinantes los aportes de autoridades escolares que intervinieron luego de la denuncia, los informes médicos que acreditaron las lesiones y pericias psicológicas que dieron cuenta de un historial de violencia crónica.

Incluso, informes de organismos de protección de derechos señalaron que la joven había sido víctima sistemática de maltrato físico y emocional, con situaciones de control, amenazas y hostigamiento por parte de su padre.