Las autoridades elevaron al 1430 el número de fallecidos por los dos terremotos que golpearon a Venezuela, mientras continúan las tareas de rescate y crecen las críticas por la lentitud de la respuesta oficial. La ONU estimó pérdidas por US$6700 millones, equivalentes al 6% del PBI del país.
«Cuando la tierra se abre, no distingue fronteras ni poder», suele recordarse en la historia de los grandes terremotos de América Latina. Esa lógica de devastación volvió a golpear a Venezuela, donde dos sismos consecutivos dejaron un saldo que ya es calificado por las autoridades como el episodio más trágico para la república en más de un siglo.
Ya son 1430 los muertos tras los dos terremotos que sacudieron la costa de Venezuela el miércoles pasado. La nueva cifra fue confirmada por las autoridades del gobierno interino de la líder Delcy Rodríguez , en el poder tras la captura del chavista Nicolás Maduro .
Fue el presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria, Jorge Rodríguez, quien presentó el nuevo balance; dijo además que son 3238 los heridos . En tanto detalló que hay 3142 familias en refugios temporales y más de 12.000 asistencias médicas en las zonas impactadas.
“Estamos acercándonos a las 72 horas del evento más fatídico que haya sufrido esta república en los últimos 123 años ”, señaló en conferencia de prensa.
En tanto, la web no oficial que sigue el conteo de personas denunciadas como desaparecidas informa este sábado pasado el mediodía que siguen buscando a 54973 hombres y mujeres tras los dos sismos consecutivos que tuvieron lugar por la tarde del miércoles y que fueron de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter.
Por su parte fueron atendidas directamente 73.736 familias y se distribuyeron 7.200.000 kilos de alimentos en los estados afectados.
El último saldo oficial daba cuenta de 920 fallecidos.
La magnitud del desastre recuerda que Venezuela, como otros países del Caribe y del norte de Sudamérica, está expuesta a una compleja interacción de placas tectónicas que puede producir episodios de alta energía y elevada destrucción en áreas urbanas densamente pobladas. En contextos así, los primeros días suelen ser decisivos: la velocidad del rescate, el despeje de escombros y la provisión de agua, la energía y la salud marcan la diferencia entre contener la tragedia o agravarla.
“La ocurrencia de dos terremotos sucesivos tiene abismado y aterrorizado al planeta entero por la intensidad y el grado de devastación y daño letal”, continuó Jorge Rodríguez. Manifestó que siete estados del país fueron afectados de forma importante, pero que La Guaira es el área geográfica que recibió la mayor devastación y que, por ello, se encuentra totalmente militarizada.
Detalló que, tras los dos terremotos hubo otros 430 eventos sísmicos . Entre ellos, dos réplicas de 3,8 y 3 desatan el pánico en la mañana de este sábado. “Eso habla del nivel de energía que se liberó por parte de las placas tectónicas sobre y contra la población venezolana”, sumó.
En paralelo, la ONU estimó este sábado que el doble terremoto causó daños físicos por US$6700 millones , lo que equivale al 6% del PBI de Venezuela. Esta pérdida tiene en cuenta principalmente los daños en viviendas y los centros de población y actividad económica , como la capital, Caracas, y los estados de La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua.
Denuncias por la lenta ayuda oficial
Hubo fuertes reclamos por parte de la ciudadanía por la ausencia de autoridades o personas que brinden asistencia a los damnificados. En La Guaira, un grupo de vecinos impidió el avance de una retroexcavadora y retuvo al conductor mientras le exigía que continuara ayudándolos.
Además, cuando Delcy Rodríguez visitó el estado mayormente afectado, recibió los gritos de los residentes. “El gobierno no está haciendo nada por el pueblo” , le reclamó uno de ellos. Familias y voluntarios se quejan de que son ellos los encargados de hurgar para encontrar sobrevivientes.
Las emergencias de gran escalada suelen poner a prueba la capacidad de coordinación estatal: cuando faltan equipos pesados, energía, personal de rescate y canales claros de mando, la búsqueda de sobrevivientes se vuelve más lenta y aumenta el malestar social. En escenarios de colapso urbano, además, el riesgo sanitario crece por la acumulación de cuerpos, la interrupción de servicios básicos y la saturación de los centros de atención.
Piden más rapidez en el despliegue de las brigadas de socorro, de maquinaria para remover bloques de concreto, de generadores eléctricos, de esmeriles para cortar metales y de retroexcavadoras.
Jorge Rodríguez pidió a los ciudadanos que se mantengan alejados de la zona: “Sé que hay ansias de colaborar y acompañar, pero eviten bajar al estado para poder facilitar el trabajo de rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Es un trabajo contrarreloj donde cada minuto cuenta ”.
En los últimos años, la respuesta frente a desastres naturales en Venezuela ha quedado cada vez más condicionada por la fragilidad institucional, la presión económica y la capacidad limitada de mantenimiento urbano. También cambió el tono político: mientras el oficialismo busca mostrar control territorial y despliegue militar, la ciudadanía exige resultados concretos y rápidos, una tensión que suele intensificarse cuando la magnitud del desastre supera la capacidad visible de respuesta.
Análisis y proyecciones: si se confirma la magnitud económica estimada por la ONU, el terremoto podría profundizar la presión sobre un país ya golpeado por la contracción de servicios, infraestructura precaria y alta vulnerabilidad social. En el corto plazo, la prioridad seguirá siendo la búsqueda de sobrevivientes y la asistencia humanitaria; en el mediano, la reconstrucción de viviendas, hospitales, redes eléctricas y rutas será determinante para evitar un deterioro prolongado. La experiencia internacional muestra que, tras desastres de esta escalada, el impacto humano suele extenderse durante meses por desplazamientos internos, pérdida de ingresos y empeoramiento de la salud pública.
Agencias AP y AFP








