El Gobierno no desmiente que la salida podría darse en las próximas horas. Entre escándalos por gastos personales y su ascenso patrimonial, la presión letal del Congreso y una pérdida total de confianza interna, el Jefe de Gabinete atraviesa su etapa final. El ministro del Interior, Diego Santilli, asoma como el sucesor de consenso.
El sostenimiento del jefe de ministros se había transformado en una cruzada personal del presidente Javier Milei y de su hermana Karina, la secretaria General de la Presidencia. Sin embargo, en los últimos días maduró la decisión de cortar la sangría política que genera día a día la permanencia del funcionario cuestionado por su crecimiento patrimonial.
El regreso del jefe del Estado al país tras su viaje por España no será con calma, sino con la resolución de la crisis interna más profunda que ha enfrentado su administración hasta la fecha.
En los pasillos de Balcarce 50, el clima es de despedida. Adorni, el hombre que supo ser la voz del proyecto libertario, se encuentra hoy en un aislamiento casi total, con su continuidad pendiendo de un hilo que, según fuentes oficiales, se cortaría este mismo sábado o domingo.
Aunque todavía no se ha formalizado la renuncia, en el entorno presidencial ya no se habla de «si» se irá, sino de «cuándo» y «cómo» se comunicará el final de su gestión. Se espera una comunicación a través de un posteo en la red social X.
Desgaste y cambio de postura
Hasta hace apenas unas semanas, Adorni era sostenido por un núcleo de acero: el propio Milei y su hermana. Sin embargo, ese blindaje se agrietó de forma irreversible. El cambio de postura de «El Jefe» fue determinante. Según trascendió, Karina Milei terminó de convencerse de la inviabilidad de Adorni tras una conversación clave que tuvo el jueves con Patricia Bullrich y la revelación de detalles éticos que afectaron la sensibilidad del círculo íntimo.
Uno de los puntos de no retorno fue la información revelada el viernes por La Nación que dio cuenta de que Adorni habría realizado compras personales –específicamente un monitor gamer y proyectores para videojuegos por un monto cercano a los 6 millones de pesos– utilizando su cuenta de Mercado Libre pero abonando con tarjetas de crédito pertenecientes a empleados de la Vocería Presidencial. Esta revelación profundizó el malestar interno, con funcionarios que califican la situación como «impresentable».
Pero más allá de los escándalos de índole personal y de los cuestionamientos por el incremento patrimonial que el Presidente todavía intenta defender públicamente, el factor político-institucional es lo que precipitó los tiempos.
En el Congreso se estaba gestando lo que en el Ejecutivo describen como una «tormenta perfecta». Después de haber ganado tiempo esta semana con dilaciones, la oposición –incluso aliados como el PRO– se preparaba para tratar la próximoa semana una moción de censura y pedidos de interpelación que en la Casa Rosada descuentan que serían «casi letales» para el funcionario.
La sensación que transmitió Bullrich, jefa de la bancada libertaria en el Senado, es que se agotó el margen para resistir. Ante este cuadro, Karina Milei parece haberse convencido que es preferible una salida ordenada antes de que el Poder Legislativo aseste un golpe de esa magnitud al Gobierno.
Incluso los aliados más cercanos en el Senado, como la jefa de bloque oficialista, han mantenido cruces públicos con Adorni, exponiendo la falta de coordinación y el desgaste de su figura.
La cancelación de su informe de gestión, previsto originalmente para el 2 de julio, fue la primera señal concreta de que el funcionario ya no tenía margen para presentarse ante las cámaras.
Quién sucederá a Adorni
Con la salida de Adorni prácticamente decidida, la atención se desplaza ahora hacia su sucesor. El nombre que genera mayor consenso en las «tres tribus» que conviven en el Gobierno (el sector de Karina Milei, el de Santiago Caputo y el de los aliados del PRO) es el de Diego Santilli.
«El Colo» no solo cuenta con una buena relación con los gobernadores y el Congreso, sino que ya habría recibido la propuesta formal de parte de los hermanos Milei.
Aunque originalmente Santilli pidió tiempo hasta el 2 de julio para responder, la aceleración de la crisis obligaría a una definición inmediata.
En el campamento de Santiago Caputo, la predisposición hacia Santilli es total. Otros nombres que circularon, aunque con menos fuerza, fueron los del canciller Pablo Quirno y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.








