En el PJ los “primos” verdes se desangran y el resto los mira desconcertado

Por Norberto Asquini

El peronismo pampeano atraviesa horas de desconciertoLa Plural, la línea mayoritaria del PJ, que en los últimos meses parecía avanzar hacia un entendimiento entre sus dos brazos políticos -el santarroseño, que tiene al gobernador Sergio Ziliotto como referente, y el piquense, del conductor Carlos Verna– volvió a exhibir su interna descarnada, con la misma dinámica de siempre: un golpe de Pico, la reacción de Santa Rosa.

Los últimos pases de factura entre los dos sectores de La Plural dejaron al descubierto que la tregua que se insinuó hace unos meses fue solo eso y nada más. En pocos días se desató una nueva arremetida de la diputada provincial Noelia Sosa, con denuncias destempladas sobre El Medanito, incluso con la amenaza de judicializar la cuestión; luego apareció la respuesta de todo el gabinete provincial contra la legisladora y, como si faltara combustible, los seis diputados vernistas no bajaron al recinto el jueves. La escena terminó de completar la pelea entre los “primos” que integran la línea mayoritaria.

Porque el problema de fondo es que La Plural tiene dos liderazgos. De un lado, el gobernador Sergio Ziliotto. Del otro, Carlos Verna, el conductor histórico. La línea verde clara y la línea verde oscura. Para algunos son colores irreconciliables. Para otros, apenas matices de una misma bandera que terminarán cerrando un acuerdo pragmático de cara a 2027.

Cada tema se convierte en una excusa para medir fuerzas. Medanito, la Legislatura, la relación con los intendentes, la famosa lapicera. Todo entra en la misma bolsa.

El problema ya no es solo la pelea. El problema es el desconcierto que genera al interior del peronismo, en todos sus rincones. Dirigentes de otras líneas del PJ reconocen que no entienden qué está pasando, por qué se discuten ni hacia dónde va la disputa. Lo más llamativo es que esa misma confusión aparece en las segundas y terceras líneas de los sectores enfrentados. Y ni hablar del PJ del interior que se entera por los medios. Es una guerra de superestructuras, una pelea de cabezas que termina, desparramándose hacia abajo en combates sin ganadores.

Mientras tanto, la oposición observa y toma nota. Cada nuevo capítulo de la interna oficialista alimenta sus expectativas para 2027. En el peronismo algunos ya hablan, incluso, de un riesgo mayor: no solo el futuro del PJ, sino el futuro de la provincia si finalmente llega al poder un gobierno dispuesto a aplicar las políticas de Javier Milei.

La sensación es que se discuten cuestiones que el resto apenas intuye. ¿Es solo por Medanito? ¿Es la pelea por la lapicera y el sucesor de Ziliotto? ¿Son heridas viejas que nunca cicatrizaron? ¿Es desconfianza acumulada? ¿Es porque miró mal al otro? Nadie parece tener una respuesta clara.

Lo que sí resulta evidente es que, en esta guerra, La Plural no está midiendo el daño que se está haciendo a sí misma. Porque si la disputa continúa y un sector termina imponiéndose por sumisión o dejando afuera al otro, la pregunta es inevitable: ¿quién va a hacer campaña por el otro? ¿Quién se va a querer comprometer en esas condiciones?

Las victorias electorales no se construyen solo con conducción. También necesitan entusiasmo, militancia y sentido de pertenencia. Y eso, hoy, es precisamente lo que el peronismo pampeano parece estar perdiendo en medio de esta pelea entre la línea verde clara y la línea verde oscura.