Yanel Buffa, la joven madre de Rancul que viene atravesando un largo proceso judicial por el cuidado de su hija, ahora fue notificada de una nueva resolución que intima a ella y su familia a «no difundir imágenes ni contenidos que permitan identificar a la niña, bajo el argumento de resguardar su intimidad y su integridad».
Ante esta intimación, Yanel expresó «Siempre cuidamos su intimidad», y agregó «lo considero como una forma de silenciar y no visibiizar el caso y lo que sucede en la Justicia pampeana en relación a las infancias y/o adolescencias».
«Hoy fui notificada de una intimación presentada por la abogada del progenitor que implica una restricción en cuanto a no difundir imágenes ni contenidos que permitan identificar a la niña, bajo el argumento de resguardar su intimidad y su integridad», expresó Yanel Buffa, la joven madre a quien la justicia separó de su hija de 10 años al imponerle una restricción de acercamiento por 60 días con el argumento de que ella obstruía el vínculo con el padre.
Yanel consideró esta intimación como «una forma de silenciar y no visibiizar el caso y lo que sucede en la Justicia pampeana en relación a las infancias y/o adolescencias».
En relación a esta nueva disposición judicial aclaró; «Es importante aclararlo: nunca publicamos imágenes donde podía verse a la menor de frente. Siempre cuidamos su identidad. Sin embargo, esta decisión se inscribe en un contexto mucho más amplio y preocupante que merece ser explicado».
«La misma Justicia que hoy invoca la protección de la intimidad, en su momento tomó decisiones centrales sobre la vida de una niña sin escucharla. Decisiones que implicaron un cambio abrupto en su cuidado y en su entorno, en su vida cotidiana, con consecuencias directas sobre su bienestar físico y emocional. Y, en la actualidad, aún su voz continúa sin ser considerada», se lamentó la joven docente y madre de I, de 10 años.
«¿Qué se protege cuando se pide silencio, pero no se escucha a quien más debería ser escuchada?«, se preguntó Yanel.
«Como familia, no hablamos desde la exposición ni desde el conflicto. Hablamos desde la preocupación urgente por el estado actual de una niña, porque las infancias no pueden esperar y el daño físico y psicológico no se suspende por tiempos judiciales ni administrativos», agregó.
Y continuó: «En los hechos, esta medida opera como un intento de silenciar a las familias, no para proteger a la niña, sino para desalentar cualquier expresión pública que cuestione decisiones que hoy resultan profundamente dañinas».
La madre que desde el mes de diciembre no puede comunicarse ni ver a su hija a partir de esta restricción de contacto hacia la niña porque la Justicia consideró que «obstruía la revinculación con su padre», expresó: «Queremos ser claros: exponer esta situación que atravesamos, no vulnera derechos».
«Vulnera derechos no escuchar a una niña, vulnera derechos decidir por ella, sin escuchar su palabra, vulnera derechos pedir silencio mientras el sufrimiento continúa», aseguró.
Y agregó «Vamos a seguir hablando, vamos a seguir haciéndolo con responsabilidad, sin nombres, sin imágenes, sin exponer identidades, pero no vamos a callarnos frente a decisiones que afectan la vida de una niña y que el Estado tiene la obligación de revisar, porque el silencia nunca protegió a las infancias, pero la escucha sí».
El caso
El jueves 18 de diciembre, Yanel Buffa y su pequeña de 10 años fueron citadas para una «audiencia de escucha», mientras su hija y el padre estaban en un proceso de revinculación. Sin embargo nada de eso ocurrió y la justicia hizo efectivo el fallo judicial que le otorgó el cuidado de la niña a su padre que reside en la provincia de Córdoba y con quien no se vinculaba desde hacía un año y medio.
Tras esta situación, y ante la desesperación de no ver a su hija, Yanel junto a su familia y amigos convocaron a una concentración pacífica en la plaza de Rancul el domingo 21 de diciembre, adonde acudieron más de un centenar de vecinos.
En medio de esa concentración Yanel pidió una audiencia con el gobernador, los presentes firmaron una nota y se exigió el «jury» a la jueza Alejandra Campos que le otorgó el cuidado al padre, que vive en otra provincia, y determinó una restricción de contacto por 60 días hacia ella y su familia.
Restricción de comunicación y contacto
Sin embargo desde ese 18 de diciembre, Yanel y su familia siguen sin ver a la pequeña I, ya se cumple casi un mes, sin tener ningún tipo de contacto con la pequeña, y todavía queda un mes por delante. Es la primera vez que la pequeña se separa de su mamá y sus abuelos maternos.
«Por el momento seguimos con la restricción de comunicación y acercamiento, estamos desesperados», expresó Yanel.
«Seguimos sin tener un informe de abordaje y seguimiento realizado por un equipo interdisciplinario acerca de dónde vive y cómo está», afirmó.
«Lo único que logramos fue que habilitaran la Feria Judicial para tratar el caso», informó la joven madre de Rancul, en medio de la desesperación por reencontrarse con su hija.
«Hoy lo más urgente es el tema de la restricción, estamos deseperados por verla y saber cómo está, para colmo ahora nos notifican de esta intimación, argumentando un supuesto cuidado en el bienestar de la niña, lo cual es una burla, para nosotros como familia, después que la jueza Campos hizo un cambio de cuidado personal sinsiquiera establecer un espacio de escucha en los tres años y medio que duró el juicio de revincualción, para proguntarle a la niña con quién deseaba vivir», se lamentó Yanel Buffa.
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