Desde el 18 de diciembre pasado, Isabella, la niña cuyo centro de vida se encuentra en Rancul, provincia de La Pampa, permanece lejos de su hogar y de su madre, en el marco de una serie de decisiones judiciales y administrativas que han dejado en evidencia graves falencias en la protección de sus derechos.
Hace más de dos meses, Isabella fue trasladada por su progenitor a la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, sin documentación. A partir de ese momento, durante más de 60 días, su familia materna no tuvo noticias sobre su estado, su lugar de residencia ni su situación cotidiana, a pesar de que desde el ámbito judicial se habían asumido compromisos formales de información y seguimiento.
Durante ese período, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de la Provincia de La Pampa intervino una sola vez, elaborando un único informe que no daba cuenta de aspectos esenciales: no se informaba con claridad dónde vivía la niña, en qué condiciones, ni cuál era el núcleo familiar ampliado con el que convivía, más allá de la figura del progenitor.
Yanel Buffa, la madre de la niña de 10 años, indicó que «al cumplirse los 60 días, el progenitor, junto a su abogada de entonces, solicitó la extensión de la restricción de comunicación y acercamiento».
«En ese contexto, la jueza interviniente, Alejandra Noemí Campos, luego de haber dispuesto un cambio de cuidado, se declaró incompetente en la causa, pese a que el centro de vida de Isabella se encuentra en Rancul, La Pampa, desligándose de la continuidad del caso», agregó.
«La restricción finalmente venció, pero aun así, hasta el día de hoy no existe contacto alguno con la niña, ni información clara sobre su situación actual. Frente a esta irregularidad, se realizaron las denuncias correspondientes; sin embargo, la jueza volvió a declararse incompetente y el expediente fue remitido a la jurisdicción de Río Cuarto, Córdoba», indicó la madre de la niña.
Mientras tanto, Isabella sigue sin poder regresar a su hogar.
«Hoy debería haber comenzado 6.º grado, siendo “promo” con sus compañeros, con sus amigos de siempre, con su comunidad educativa de referencia. Nada de eso ocurrió», contó angustiada su mamá.
En este sentido informó: «En el plano legal, se presentó una medida cautelar urgente solicitando la restitución de Isabella a su centro de vida, actualmente en trámite en Río Cuarto, sin resolución hasta el momento».
Buffa expresó: «En un informe reciente elaborado por la Defensoría, y más allá de los relatos del progenitor y de familiares paternos, Isabella comenzó a manifestar que extraña a su mamá y que espera que esta situación termine pronto. Sin embargo, el organismo informó que se encuentra a la espera de un nuevo informe de una psicóloga privada contratada por el progenitor en la actualidad, quien mantiene sesiones virtuales con la niña».
«Dicha profesional ejerce en la localidad de Realicó y trabaja en una reconocida clínica privada. Resulta especialmente llamativo que no se haya formulado objeción alguna a su intervención, cuando oportunamente presentó informes contradictorios ante la Justicia: en un momento solicitó sostener el centro de vida de Isabella por temer por su integridad, y posteriormente manifestó lo contrario, sin que se analizaran posibles conflictos de interés», señaló.
«Mientras los expedientes se trasladan y las competencias se declinan, los derechos de Isabella continúan siendo vulnerados. Su derecho a la identidad, a la comunicación, a la educación, a su centro de vida y a sus vínculos afectivos están siendo sistemáticamente postergados», se lamentó.
«Hoy debería haber sido un día de celebración escolar. No lo fue…», agregó.
El silencio institucional, las decisiones fragmentadas y la falta de respuestas concretas han colocado a una niña en el centro de un entramado judicial que no logra o no quiere priorizar su interés superior y mientras tanto, Isabella sigue esperando…








