Los empleados recibieron este viernes los telegramas de despido. La gran mayoría son de Pico, pero también hay cesanteados de Trenel y Arata. Hay quejas por la falta de transparencia sobre las condiciones de salida.
La incertidumbre se transformó en angustia para los trabajadores del Frigorífico Pico-Mira. En las últimas horas, se confirmó el despido de más de 180 empleados, en medio de un escenario de parálisis productiva y silencio institucional que mantiene en vilo a las localidades de General Pico, Trenel y Arata.
Lo que comenzó como un enero de suspensiones masivas derivó en un colapso operativo. Según datos internos, la planta pasó de faenar un promedio de 600 vacunos diarios a apenas 50 cabezas, un nivel que refleja el cese casi total de la actividad.
Durante el último mes, la empresa mantuvo suspendidos a unos 450 trabajadores, pero la falta de reactivación terminó por desencadenar la ola de despidos.
Según detalló el portal En Boca de Todos, fueron desafectados 156 trabajadores de Geenral Pico, alrededor de 30 de Trenel y otros 8 de Arata.
«Nadie nos dice nada»
El malestar de los empleados no solo radica en la pérdida del puesto de trabajo, sino en la absoluta falta de transparencia sobre las condiciones de salida. Un trabajador afectado describió la situación con crudeza: «Nadie nos dice si van a indemnizar o si nos van a pagar. Hablan de un procedimiento preventivo de crisis, pero el gremio no lo homologó y venció el 31 de enero».

La desprotección parece ser total. Los operarios denuncian que hasta el lunes no había presentaciones formales en el Ministerio de Trabajo y que la representación gremial ha cortado el diálogo con las bases. «No sabemos qué es lo que han negociado, porque el gremio a nosotros no nos atiende», reclamaron.
La caída de estos puestos de trabajo representa un golpe devastador para la economía del norte pampeano. Sin un Procedimiento Preventivo de Crisis vigente y con versiones cruzadas sobre el futuro de la planta, el escenario es de máxima tensión.
Las familias afectadas exigen una respuesta inmediata de las autoridades provinciales y de la firma para conocer el destino de sus haberes e indemnizaciones, mientras el frigorífico atraviesa su hora más complicada.








