Con 135 votos a favor, 115 en contra y ninguna abstención, La Libertad Avanza avaló el proyecto, que volvió al Senado en segunda revisión. Logró el objetivo de sostener todos los demás capítulos de la ley, incluido el polémico FAL.
Tras una sesión caliente donde no faltaron gestos escandalosos e intentos de hacer caer el debate, la reforma laboral del Gobierno fue aprobada por 135 votos a favor, 115 en contra y ninguna abstención. Salvo el artículo sobre licencias médicas, que fue eliminado, el oficialismo logró sostener todos los capítulos restantes del proyecto, incluido el polémico Fondo de Asistencia Laboral (FAL). De esta manera, marcha a paso firme el plan libertario de llegar a la apertura de sesiones ordinarias con la ley sancionada.
El proyecto ahora volvió al Senado porque fue eliminado el cuestionado artículo 44, que reducía el salario al 75% o el 50%, según el caso, a los trabajadores que se tomaran licencia por enfermedad. El oficialismo aceptó dar marcha atrás bajo presión de sus propios aliados y, si mantiene su compromiso, en la Cámara alta aceptará la supresión que aplicó Diputados. No tiene los votos para ir por la otra opción, que es insistir en la redacción original
La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, pretende dictaminar este mismo viernes en comisiones. El apuro del oficialismo tiene que ver con que en el Senado el reglamento, que es más estricto, exige siete días intermedios entre dictamen y votación. Los tiempos dan justo para sesionar el viernes siguiente, un día antes del fin del período extraordinario y dos días antes de la Asamblea Legislativa.
La obsesión del Gobierno de alzarse con la ley antes de la apertura de sesiones ordinarias es tal que, aún cuando el proyecto todavía no había sido tratado ni aprobado por el pleno de Diputados, convocaron al plenario de comisiones (Trabajo y Previsión Social, y Presupuesto y Hacienda) para este viernes a las 10, en una irregularidad que la oposición condenó.
Salvo la marcha atrás con las licencias, todos los capítulos restantes se aprobaron con pisos de 130 votos, a excepción de la derogación de estatutos, que fue el que menos votos positivos recibió (126). Incluso el FAL, el fondo que sostendrá las indemnizaciones por despido con fondos que hoy van a la ANSES, sorteó la prueba con 130 apoyos.
Era el capítulo que mayor tensión generaba: la oposición trabajó para voltearlo, pero el Gobierno redobló las presiones para sostenerlo. Sobre la hora, Nicolás Massot (Encuentro Federal) propuso un cambio para que el FAL “sea financiado directamente por las empresas y no subsidiado con la rebaja de aportes patronales”, pero el oficialismo rechazó la idea.
El rol de los gobernadores
La aprobación de la reforma laboral no hubiese sido posible sin la ayuda de un grupo de gobernadores. El cordobés Martín Llaryora aportó dos votos a favor (Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo) y tres sugestivas ausencias de diputados que planteaban objeciones (Juan Schiaretti, Ignacio García Aresca y Alejandra Torres).
La lista de apoyos continúa con Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Marcelo Orrego (San Juan) y Rolando Figueroa (Neuquén), dispersados en los bloques Innovación Federal, Independencia, Producción y Trabajo, y La Neuquinidad. A ellos se sumó el consabido respaldo del interbloque del PRO, la UCR, el MID y otros, llamado Fuerzas del Cambio; y de una parte de Provincias Unidas.
Los votos en contra fueron de Unión por la Patria en pleno, otra parte de Provincias Unidas, la monobloquista cordobesa Natalia De la Sota, la Coalición Cívica, Encuentro Federal (integrado por Miguel Pichetto y Nicolás Massot), el Frente de Izquierda, diputados “sueltos” como la exlibertaria Marcela Pagano y, llamativamente, el bloque Elijo Catamarca, que responde al gobernador Raúl Jalil, quien esta vez marcó distancia del Gobierno.








