Carlos Verna: el ex gobernador hace su juego en la pelea por la sucesión

Por Norberto G. Asquini

La decisión del ex gobernador Carlos Verna de que su sector no participara en el encuentro para la organización del acto del Día de la Lealtad peronista fue una más de sus jugadas pensando en la definición de las candidaturas en 2027.

El desconocer la autoridad partidaria del PJ, fue otro más de sus movimientos políticos lanzados en las últimas semanas en su estrategia de condicionar al gobernador Sergio Ziliotto. ¿La estrategia? Acorrarlo y limarlo para que el caudillo piquense tenga el poder de definir cronograma electoral y sobre todo, la sucesión en el PJ pampeano.

Muchos advierten los peligros de la estrategia de Verna, sobre todo cuando en los pronósticos los números parecen estar muy justos para las elecciones provinciales de 2027, y el peronismo corre verdadero peligro de perder el gobierno tras 44 años en el poder. Por ahora, Verna se muestra ajeno a la conducción partidaria de Ziliotto, y del PJ en el que están todas las líneas representadas. Habrá que ver si finalmente los vernistas se suman al acto del 17 de octubre.

Lo que está sucediendo en el justicialismo no es nuevo. Verna siempre hizo su juego. Un político del poder puro y duro, omnipresente en la política pampeana del siglo XXI. Acostumbrado en su centralidad a marcar los tiempos y ordenar el peronismo. Una especie de Sportivo Carlos Verna en la que el resto del peronismo debe moverse a su manera. Y cuando algo no le sale, haciendo gala de jugadas arriesgadas y de llevar situaciones al límite. Temerario, pero siempre por delante del resto. Imponiendo las reglas o demostrando que sólo él puede garantizar un triunfo.

La mano de Verna estuvo detrás de cada sucesión en el peronismo desde 2003 a la fecha. Ese año el gobernador Rubén Hugo Marín se quedó sin reelección. Verna, que era senador, ya tenía vuelo propio y se había hecho fuerte en General Pico. Y torció la decisión de Marín que tenía varios delfines marinistas en la lista de buena fe para sucederlo.

Como gobernador, entre 2003 y 2007, consolidó su poder provincial y en una de sus tantas maniobras sorpresivas, no fue por la reelección. El vernismo creó la Línea Plural y llevó a Oscar Mario Jorge como candidato frentre a Marín. Y ganó en una dura interna.

Todo parecía dispuesto para que regresara a la gobernación en 2011, hasta fue proclamado candidato, pero en la jugada más desconcertante de todas las que tuvo, se bajó dejando al PJ en la incertidumbre. Tras su renunciamiento, la fórmula fue encabezada otra vez por Jorge.

En los años siguientes, con Jorge volcado al kirchnerismo y Verna como senador enfrentando a CFK, le marcó en cada momento los límites al mandatario con la presión de sus diputados provinciales. Y en 2015, con Marín como aliado, fue a interna para la gobernación y se la ganó al jorgismo.

Por supuesto que sus jugadas no se limitaron a las elecciones ejecutivas, y en cada legislativa nacional sus maniobras condicionaron el resultado. Desde el apoyo agazapado de los suyos a Carlos Mac Allister del PRO en 2013 hasta el boicot a la boleta oficial del justicialismo en 2021 y 2025.

En 2019, luego de afrontar un tratamiento por cáncer, decidió elegir a su sucesor y la sucesión recayó en Ziliotto, un hombre de su entorno. Con Verna recluido en General Pico, Ziliotto hizo su gestión y tomó autonomía. En 2023, Ziliotto tenía la reelección y estaba bien posicionado, por lo que Verna colocó a la vice en la fórmula y a varios diputados provinciales.

Esta vez, Verna vuelve a hacer valer su peso en la próxima sucesión. En esta oportunidad, si bien mantiene poder y centralidad, él también está condicionado porque debe compartir la decisión con el gobernador Ziliotto. De ahí que haya desplegado en el último tiempo su arsenal para quedarse con la definición de los nombres. Un tira y afloje de la mesa chica del peronismo que hace temblar al resto por sus consecuencias.