Organizaciones ambientalistas plantearon que continuarán luchando en la Justicia para mantener la protección de las reservas de agua dulce, tras la aprobación de la Reforma de la Ley de Glaciares en Diputados, sin escuchar las miles de manifestaciones opositoras de la ciudadanía.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn), la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (Aadeaa) y Greenpeace. En un comunicado, expresaron que «tras la sanción de la reforma de la ley de glaciares en un proceso viciado y a espaldas de la sociedad, que ha ignorado a miles de personas que exigieron proteger el agua«, convocan a la ciudadanía a sumarse a una demanda colectiva «para frenar este retroceso».
«Cientos de miles de personas se inscribieron a la audiencia pública para defender la ley de glaciares y fueron ignoradas. Hoy la respuesta está en manos de todas las personas: la ciudadanía será la protagonista de la lucha por recuperar la ley. Si no quisieron escuchar en el Congreso, van a escuchar en la Justicia”, advirtieron desde las organizaciones.
Cómo participar de la demanda
Las organizaciones mencionadas invitan a la ciudadanía a ser «parte de la demanda colectiva más grande de la historia para defender el agua».
Para adherir a la propuesta, quienes lo deseen pueden acceder al sitio web www.demandacolectivaglaciares.org
Desde las organizaciones remarcaron que «la firma es una forma de amplificar ese reclamo colectivo. No genera obligaciones legales, pero sí construye una fuerza social imposible de desestimar».
Ambientes glaciares y periglaciares
La ley de glaciares reformada fue sancionada en 2010. Definía a los glaciares y al ambiente periglacial como reservas estratégicas de recursos hídricos. El objetivo central de la ley fijaba presupuestos mínimos para preservar los glaciares y el ambiente periglacial, el abastecimiento de agua para consumo humano, la producción agrícola, la preservación de la biodiversidad, la investigación científica y el turismo.
Los glaciares se forman por una combinación de factores. Se trata de nieve que queda convertida en hielo y va acumulándose en capas a través del tiempo gracias a la persistencia de distintas condiciones ambientales, como las bajas temperaturas en altura muy elevadas. Son una reserva de agua dulce vital.
Al derretirse algunas capas de un sector de los glaciares, tanto por el incremento de temperatura a nivel global como por tratarse del extremo que se encuentra más abajo en la montaña, el agua se filtra en el territorio para volver a adoptar su forma congelada bajo tierra. Esto se da, generalmente, en lugares que están por debajo de la zona de glaciares y puede considerarse como hielo subterráneo, que también se va acumulando en capas.
El ambiente periglacial puede considerarse como tierra congelada, en donde puede formarse hielo a partir de la presencia de humedad y una exposición a bajas temperaturas, generalmente cercanas a 0º o menos. El congelamiento puede darse tanto en la superficie como por encima o por debajo de ella, pasando a convertirse en una reserva hídrica ya que, en caso de que se dé un descongelamiento total o parcial, esa masa se transformaría en agua.
Otras variantes son los glaciares de escombros, una combinación entre glaciares subterráneos y piedras sin hielo a la vista; así como también suelos congelados con gran cantidad de hielo pero que no se consideran como glaciares. Ambas alternativas son reservas hídricas y son subterráneas.








