La reforma laboral es ley

Con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones, la Cámara alta aceptó el único cambio introducido en Diputados: la marcha atrás con el artículo de las licencias médicas. El lunes, la CGT hará una demanda de inconstitucionalidad y marchará a Tribunales.

Después de tres meses de intensas negociaciones, una dura pulseada con gobernadores, un paro general de la CGT y la marcha atrás con un artículo que generó indignación, La Libertad Avanza logró sancionar en el Senado uno de los proyectos más ambiciosos de la gestión de Javier Milei, que modifica la legislación vigente desde hace décadas en el país.

La iniciativa obtuvo los mismos 42 votos positivos que había cosechado el 12 de febrero, provenientes de La Libertad Avanza, la UCR, el nuevo interbloque Impulso País (que integran el PRO, la schiarettista Alejandra Vigo y otras fuerzas provinciales) y los oficialismos de Salta y Misiones.

Los votos en contra fueron 28, de todo el peronismo liderado por José Mayans y el nuevo bloque Convicción Federal, que se acaba de escindir del justicialismo para acercarse a Milei pero mantuvo su oposición al proyecto. El único cambio respecto de la votación original fue la abstención de dos senadores por Santa Cruz.

La Cámara alta aceptó el único cambio introducido en la Cámara de Diputados la semana pasada: la eliminación del polémico artículo que reducía el salario básico al 50% o 75% a los trabajadores que se tomaran licencia por enfermedad.

Si bien en los últimos días el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, anticipó que volverían a la carga con el tema en una ley aparte, en Casa Rosada descartan insistir. El Gobierno decía querer terminar con la supuesta “mafia de los certificados truchos”, pero fueron sus propios aliados los que lo forzaron a dar marcha atrás en Diputados. Ni siquiera aceptaron corregir el artículo para distinguir entre trastornos leves y severos, como proponía la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich.

Pese a que el Gobierno busca evitar los juicios, paradójicamente no podrá evitarlos. La CGT dará el puntapié inicial el lunes por la mañana: realizará un planteo de inconstitucionalidad y en paralelo se movilizará al Palacio de Tribunales. La cúpula de la central obrera anunció la decisión este miércoles, a sabiendas de que el Senado sancionaría la ley.

En tándem con la CGT, el peronismo jugó en el Senado su última carta: el abogado laboralista Mariano Recalde pidió la vuelta del proyecto a comisiones. Según argumentó, la ley podría entrar en contradicción con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, ratificado este jueves por el Senado. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el oficialismo y aliados, con 43 votos en contra y 29 a favor.

Ganadores y perdedores

A lo largo del debate, la Casa Rosada tuvo que ceder en varios puntos a cambio de votos. La primera concesión que hizo fue no rebajar el impuesto a las Ganancias para empresas: tras varias idas y vueltas, se impuso la presión de los gobernadores, que veían mermados sus recursos coparticipables. El tema quedaría para la próxima reforma tributaria.

Los sindicatos, por su parte, salvaron sus “cajas”. El proyecto original volvía voluntaria la “cuota solidaria” (que se descuenta a todos los trabajadores de manera compulsiva, aunque no estén afiliados, por resultar beneficiados por el convenio colectivo de su rama). Finalmente, ese aporte seguirá vigente como hasta ahora, aunque con un tope del 2%. Los aportes patronales a las obras sociales, que bajaban del 6% al 5%, no se tocarán.

En cambio, los gremios no lograron evitar el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos, ni la prevalencia de los convenios colectivos sobre los convenios por actividad o rama. El proyecto también limita la realización de asambleas y de medidas de fuerza, ya que entre otras cosas se amplía el listado de “servicios esenciales” y de “importancia trascendental”, que deberán garantizar prestaciones mínimas.

Creación de la FAL

Para el Gobierno, un eje central de la reforma es la creación de los FAL (Fondo de Asistencia Laboral) que solventarán las indemnizaciones por despido con aportes patronales que hoy se dirigen a la ANSES. El objetivo es reducirle a las empresas el costo de los despidos. De la mano, el cálculo indemnizatorio se reduce: ya no contemplará ítems como aguinaldo, vacaciones, horas extra y bonos.

El capítulo del FAL no contó con apoyo pleno de los aliados oficialistas, ni mucho menos con el de la oposición: advierten sobre el desfinanciamiento del sistema previsional y el uso de los fondos aportados para la “timba financiera”. “El FAL es un curro fenomenal. Una ley que ‘promueve el empleo’ a la vez subsidia despidos”, se ofuscó Recalde.

La flamante ley además habilita el fraccionamiento de las vacaciones y los bancos de horas “de mutuo acuerdo”, y establece que el salario no solo podrá pagarse en pesos, sino también en dólares. Por otra parte, se deroga de inmediato la Ley de Teletrabajo y algunos estatutos a partir de 2027, como el del Periodista