La manifestación, que comenzó a las 8 de la mañana de este miércoles, mantiene en alerta a trabajadores de varias localidades del norte provincial, a la espera de una resolución que permita destrabar el conflicto y devolver la fuente laboral a casi 200 operarios.
En el acceso “Presidente Perón” y la Ruta Provincial 4 se llevó adelante la protesta protagonizada por los trabajadores despedidos del Frigorífico Pico que tiene su planta de faena de Trenel. La planta se encuentra paralizada, generando un clima de incertidumbre en la región, donde muchos trabajadores esperan una salida a esta situación.
Hasta el lugar se acercaron el intendente de Trenel, Horacio Lorenzo, y Henso Jorge Sosa, de Arata quienes manifestaron su apoyo a las familias afectadas y analizaron el grave impacto que esta situación provoca en varias localidades del norte provincial donde residen varios de los operarios despedidos.
El intendente de Trenel, Horacio Lorenzo, expresó su preocupación por los trabajadores que recibieron su telegrama de despidos. Si bien el municipio intentará articular ayuda junto al gobierno provincial, la capacidad de respuesta es limitada frente a la magnitud del conflicto.
“Estamos hablando de casi 80 despedidos que recibieron el telegrama, pero hay mucha más gente que no está cobrando”, advirtió Lorenzo.
Además, relató una situación preocupantes que afecta a los trabajadores: muchos de los que percibieron sus haberes de enero vieron sus cuentas vaciadas automáticamente por las entidades bancarias debido a deudas previas. “Cobraron 500.000 pesos que se los ‘chupó’ el cajero porque la mayoría tenía deudas de crédito o tarjeta. Como me decían los chicos: ‘estamos secos’”, lamentó el intendente.
Lorenzo también hizo hincapié en el efecto dominó que el cierre de la planta genera en la economía local, afectando a sectores indirectos que no suelen visibilizarse. “Esto perjudica a todo lo que rodea al frigorífico: gente que vende viandas, camineros, y un montón de vecinos que pierden el trabajo que venían haciendo”, explicó.
Asimismo, confirmó que el lavadero municipal, que prestaba servicios a la empresa, ha dejado de funcionar para ese fin: “Últimamente no estamos lavando porque, como no hay faena, solo atendemos la ropa del hogar y el geriátrico”.
Por su parte, el intendente de Arata, Henso Jorge Sosa, se hizo presente para acompañar a los vecinos de su localidad que también dependían de la planta industrial. “Este frigorífico no es solamente de Trenel, ya pertenece a la región y por eso nos afecta a todos”, sostuvo Sosa. El mandatario recordó los tiempos de mayor actividad, cuando desde Arata se trasladaban hasta 40 operarios en transportes municipales para cubrir los distintos turnos de producción.
Sosa detalló a los colegas de Infopico que actualmente unos 24 vecinos de Arata se ven directamente perjudicados por la situación. “Nosotros siempre estamos codo a codo con ellos, nos hemos preocupado porque tengan un sueldo. Pero en nuestro municipio es imposible sostener esta cantidad de empleados; la situación financiera se complica también para nosotros”, aclaró, evidenciando la imposibilidad de que el Estado municipal absorba la mano de obra desocupada.
Incertidumbre
Ambos funcionarios coincidieron en que el conflicto trasciende lo laboral y golpea el tejido comercial de las localidades. “Todos los negocios y la economía de los pueblos se ven totalmente restringidas”, afirmó Sosa, al tiempo que expresó su intención de que la empresa y los trabajadores encuentren una solución que permita “retomar el camino de la producción”.








