Las declaraciones del intendente de Toay, Ariel Rojas, en las que negó que la elaboradora de los escabeches bajo investigación por el caso de botulismo, hubiera participado en la feria local, quedaron en entredicho por un video que comenzó a circular.
Mientras el jefe comunal negó su participación, un registro audiovisual exclusivo muestra a la elaboradora de los escabeches investigados por la muerte por botulismo, atendiendo un stand en la feria de Toay del 8 y 9 de noviembre. La mujer ya se presentó a declarar, asesorada por su abogado.
El registro audiovisual, que acompaña esta nota, muestra a la titular de la firma «Juli-Mar», activamente presente en un stand de la feria que se realizó en Toay los días 8 y 9 de noviembre pasados, justo el período en el que se habrían comercializado los productos vinculados a la lamentable muerte.
La imagen contradice directamente la postura del Intendente Rojas, quien había sostenido que «no faltaron controles» y, al ser consultado sobre la presencia de Vargas, declaró que «no registra la Municipalidad de Toay que haya participado como expositora con un stand».
De todos modos, la venta que provocó el desenlace fatal no se realizó en la feria sino fue fue una transacción entre particulares.
Causa Judicial
Según pudo saber El Diario, todavía faltan varias pruebas para que se realice la formalización a Vargas por el supuesto delito de «homicidio culposo». La figura legal se fundamenta en la presunta negligencia, impericia y la vulneración del deber de cuidado al manipular sustancias alimenticias de forma irregular.
Sin embargo, el Código Penal también contempla figuras más graves relacionadas con delitos contra la salud pública, como el envenenamiento o adulteración de sustancias alimenticias, que pueden acarrear penas de prisión de cumplimiento efectivo si se comprueba el riesgo masivo al que se expuso a la población.
La fiscal del caso es Cecilia Martiní, que ya tomó una serie de testimoniales que incluyeron a personal de la Dirección de Epidemiología, médicos forenses e integrantes del área de Bromatología provincial.
El objetivo es determinar el grado de responsabilidad de quienes elaboraron los escabeches de la marca «Juli-Mar».
La lupa judicial se posó sobre una vivienda de la localidad de Toay, de la titular de la firma Juli Mar y su esposo, que funcionaba como centro de producción, sin ningún tipo de habilitación sanitaria.
Allí se habría originado la toxina que ya se cobró la vida de la artista Raquel Pumilla y afectó gravemente a su esposo, el escritor Juan Carlos «Pinky» Pumilla, quien permanece este lunes en la terapia intensiva del Hospital Favaloro.
La Justicia también aguarda pericias concluyentes para determinar si el fallecimiento de la poeta Hilda Alvarado está ligado directamente a la misma partida de alimentos.
Fuente El Diario








