Yael Bassa es una joven madre de 33 años que junto a su pareja y sus tres hijos de 11, 8 y 5 años vive desde hace cuatro años en una casilla.
Yael se acercó a la redacción de Zonal Noticias para contar su angustiante situación y pedir ayuda a las autoridades para poder acceder a una vivienda digna donde sus hijos puedan crecer sanos y con las condiciones mínimas que se necesitan en estos tiempos.
La joven contó a este medio que vivió en Parera hasta sus 16 años y por cuestiones de la vida se fue a vivir a la provincia de Córdoba. En el año 2020 por el trabajo de su pareja regresó a la localidad y desde ese momento vive con su familia en una casilla prestada en un predio cercano al casco urbano.
«Mi reclamo es poder vivir en un hogar digno con mis hijos, donde puedan tener un baño, una pieza y vivir como cualquier familia se merece», expresó.
«Hoy convivimos cinco personas en una casilla, y eso es poco poco saludable», indicó.
Yael comentó que tienen luz porque toman el servicio de la planta de silos que se encuentra en el predio, y «para lavar nos manejamos con baldes de agua».
«En estos años con las tormentas que pasamos nos salvó el galpón, sino no sé que hubiera pasado, además en invierno hace mucho frío y en verano no se aguanta el calor por las chapas», relató.
La joven madre expresó que desde que se encuentra residiendo en la localidad hizo su reclamo a las autoridades municipales. «Primero me comuniqué con el intendente anterior (Juan Carlos Olivero) y ahora con Damián Leone Escuredo, me dijeron que algo iban a hacer pero todavía no tenemos respuestas», expresó.
Con respecto al barrio de 30 viviendas del Plan Mi Casa III próximos a entregarse en la localidad, Yael señaló: «Yo entiendo que no tenemos los cinco años continuos de residencia que exige el IPAV, pero teníamoso la ilusión con una casa que fue desadjudicada, pero nos enteramos que ya se la dieron a otra persona».
Yael y su esposo son dos personas trabajadoras y muy queridas en la localidad. El hace todo tipo de trabajos rurales y ella cocina tortas y demás comidas para vender.
No quieren que le regalen nada, están dispuestos a pagar un alquiler porque ambos trabajan, (con la ayuda del municipio si es necesario), pero necesitan con urgencia un hogar digno para sus hijos.
«Yo no pido que me regalen nada, queremos que nos ayuden a conseguir una vivienda donde podamos pagar un alquiler y los impuestos como corresponde, pero necesitamos que nos ayuden a encontrar esa casa digna para mis hijos», concluyó.








