A los 76 años, la bioquímica Marianela Fernández inició la carrera de medicina en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) y con mucha felicidad contó su experiencia:»La idea de la carrera es clara: formar médicos especialmente preparados para atender en La Pampa», expresó.
Aunque la idea de la entrevista con Marianela Fernández, de 76 años, en principio fue la de conocer a la estudiante de mayor edad de la flamante carrera de Medicina de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), apenas se inicia el diálogo con ella aquel disparador inicial va quedando en segundo plano por su brillantez intelectual y su energía. La edad pasa a ser un mero dato anecdótico.
Nacida en la ciudad bonaerense de Bragado, Marianela es bioquímica, egresada en 1974 de la Universidad Nacional de La Plata, y socia fundadora del prestigioso laboratorio Bio Lab, de la ciudad de Santa Rosa, donde vive desde hace 48 años.
Con su marido, el médico traumatólogo Jorge Gotaszewski, que falleció en 2021, llegaron a La Pampa en enero de 1978 y no se fueron más. “Amé mi profesión de bioquímica y disfruté plenamente de mi trabajo, pero siempre tuve el sueño de estudiar Medicina. Ahora que la Universidad Nacional de La Pampa trajo la carrera ese sueño se está concretando”, reconoce con una felicidad indisimulable.
Su vocación por la Medicina se fue forjando a partir de su labor diaria en el laboratorio. Ella siempre quiso tener trato con el paciente y se encargaba de hacer la extracción de sangre también. “Eso me permitía generar una interacción que ayudaba luego en el análisis, porque ya sabía cuál era la preocupación o el problema con el que llegaba”, explica.
El foco puesto en las personas
Queda claro que siempre tuvo puesto el foco en las personas, por eso ahora que aborda el estudio de Medicina se preocupa en aclarar que concuerda con la visión moderna, propia de este siglo. “Ahora se habla de las cinco P, porque la Medicina tiene que ser predictiva, preventiva, participativa, personalizada y poblacional. No llega cuando la persona está enferma, sino que está antes, haciendo prevención y poniendo el ojo en cada ser humano individualmente”, asegura Marianela.
Otro aspecto importante que remarca es una conclusión que sacó de sus charlas con la decana de la Facultad de Ciencias Médicas, Yamila Magiorano y con la secretaria académica, Alejandra Maldini, que pudo ratificar en sus primeras clases introductorias (la cursada se inició el martes pasado): “la premisa es formar médicos para La Pampa. Eso me parece fabuloso, porque se refiere a lo poblacional, a la salud enfocada en función de la comunidad que vive en determinado territorio”.
Esto implica que los médicos que se formen en la Universidad Nacional de La Pampa estudiarán específicamente las características distintivas de cada región. La idea es que los estudiantes de cada pueblo vuelvan a su lugar de origen con la capacidad suficiente para atender en su comunidad con una calidad superior a la de un egresado de cualquier otra facultad, en la que no se analizan las condiciones especiales de ese pueblo pampeano.
La profesional abordó el tema del “edadismo”, algo que ella rechaza de plano. Esa práctica que discrimina, excluye y limita oportunidades basándose en la edad se encuentra en las antípodas de su pensamiento. Y lo demuestra con sus actividades: ya jubilada, toma clases de pilates, sale a caminar, hace cursos de diversa índole, estudia medicina, participa en talleres intergeneracionales y siente ganas de volcar sus conocimientos en favor de la comunidad.
“Ahora el motor de mi vida está puesto en recibirme de médica y tener mi colación de grado, que no la pude disfrutar cuando me recibí de bioquímica en La Plata”, cuenta Marianela.
Es que en aquellos años convulsionados del país resultó imposible hacer la ceremonia y el diploma se lo entregó el secretario del decano en una oficina, sin la presencia de sus familiares. Hoy cierra los ojos y se imagina la ceremonia pública en la UNLPam, en la que seguramente estarán sus hijos, Ludmila (médica pediatra), Juan Emilio y Andrés y sus nietos Tomás (12 años), Agustina (10), Inés (9) y Marcos (7).
La emoción que vivió cuando Ludmila recibió el título de médica en la ceremonia realizada en febrero del año 2000 la movilizó de tal manera que actualmente piensa en el día de su colación de grado como una meta ineludible.
El hito histórico que significó haber incorporado la carrera de Medicina en la UNLPam, además de formar médicos para La Pampa, también vino a saldar deudas con la comunidad y a cumplir sueños como el de Marianela. En ella se reflejan decenas de historias que valen la pena ser contadas.
Título con validez nacional
La carrera de Medicina que se inició formalmente en la sede de la Universidad Nacional de La Pampa otorgará títulos de validez nacional a quienes acrediten haber completado sus estudios. Esto es así porque la Subsecretaría de Políticas Universitarias del Poder Ejecutivo Nacional le otorgó “reconocimiento oficial” a través de una disposición emanada el 5 de enero de 2026.
Además, la carrera fue acreditada en dictamen considerado por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), el día 28 de julio de 2025 durante la sesión N° 634/2025, rubricada en el acta oficial que lleva el mismo número.
La Facultad de Ciencias de la Salud de la UNLPam cuenta con el diploma que acredita el reconocimiento oficial provisorio del título, firmado por Martín Strah, presidente de la CONEAU, y Daniel Baraglia, secretario general. Cabe resaltar que en toda carrera de Medicina nueva, su acreditación es transitoria y supervisada periódicamente por la citada Comisión Nacional. El proceso de acreditación cuenta con la documentación de rigor, la cual está a disposición pública en la página de la Facultad de Ciencias de la Salud.








