El hospital zonal de Caleta Olivia brindó este martes un nuevo parte médico actualizado sobre el estado de salud de los árbitros oriundos de La Pampa que protagonizaron un trágico vuelco el pasado 2 de febrero en la Ruta Nacional N° 3.
Según la información oficial suministrada por el centro de salud santacruceño, uno de los tres pacientes internados presenta una evolución favorable, lo que permite su traslado a una sala general, quedando a la espera de la disponibilidad de una cama. Fuentes locales indicaron que se trata de Yasu Muñoz, de 23 años, quien se desempeñó como tercer árbitro en el encuentro deportivo previo al accidente.
La noticia trae cierto alivio en medio de la conmoción por la muerte del joven árbitro Emanuel Leguizamón.
Muñoz, que viajaba en el asiento trasero del vehículo siniestrado, rrespondió positivamente al tratamiento durante sus dos días de internación. Por otro lado, la situación reviste mayor gravedad para sus compañeros: Cristian Rubiano —árbitro principal y conductor de la camioneta— y Diego Pereyra continúan internados en la Unidad de Terapia Intensiva. Ambos se encuentran bajo monitoreo permanente y un seguimiento clínico estricto, con una evolución acorde a la complejidad de las heridas sufridas en el impacto.
Recordemos que el accidente tuvo lugar minutos antes del mediodía del lunes 2 de febrero, a la altura del kilómetro 1.949 de la Ruta Nacional 3, en la zona conocida como Cañadón Minerales, aproximadamente a 35 kilómetros al sur de Caleta Olivia. La camioneta Ford Ranger, en la que se trasladaba la terna arbitral de regreso a Santa Rosa tras dirigir una final del Torneo Regional Federal Amateur en Río Gallegos, sufrió un vuelco de características violentas.
Las pericias preliminares realizadas por el personal de Criminalística sugieren que el vehículo circulaba a alta velocidad al momento de ingresar a una curva con descenso pronunciado, un sector señalado frecuentemente por su peligrosidad.
La camioneta mordió la banquina, regresó abruptamente a la cinta asfáltica e impactó contra el guardarraíl, lo que desencadenó una serie de vuelcos a lo largo de más de 180 metros. El rodado terminó totalmente destruido y con el desprendimiento de varios de sus neumáticos.








