El “larretismo pampeano”: ¿oposición más o menos cercana al gobernador?

Por Norberto G. Asquini

La oposición no la tiene fácil en tiempos de pandemia y cuarentena. Por un lado, las decisiones  sanitarias que se fueron tomando aumentaron las imágenes positivas de los gobernantes, como ocurrió con el presidente Alberto Fernández y en La Pampa con el gobernador Sergio Ziliotto.

Por otro, surgen posicionamientos que generan divisiones al interior de una heterogénea alianza. Una de esas diferencias es si las gestiones del PRO y la UCR (ex Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio) están, o tienen que estar, más o menos cerca, trabajando más o menos en conjunto,con los oficialismos peronistas.

La discusión comenzó por el caso del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. La foto junto al presidente y al gobernador bonaerense coordinando la lucha contra el Covid-19 encendieron a los macristas más duros con el gobierno.

Algunos lo llegaron a tildar de tibio, de “vendido”. A Rodríguez Larreta le viene saliendo bien el rumbo tomado. No solo para mantener su gestión, sino también para convertirse en jefe de la oposición frente a Mauricio Macri, hoy golpeado no solo por su desperfilamiento mediático sino por las denuncias en su contra como el caso de los espionajes durante su gobierno.

Los casos pampeanos

En La Pampa ocurre algo similar con algunas gestiones locales opositoras al PJ, aunque las opiniones que ponen en tela de juicio la actuación de esos intendentes se expresen puertas adentro y a nivel dirigencial. En los medios algunos temas no se reflejan, si bien están presentes en los análisis y conversaciones vía telefónica.

En su momento, cuando gobernaba Carlos Verna, las críticas por la cercanía y la aceitada relación con el gobierno provincial, fueron dirigidas al intendente de Embajador Martini, Ariel Bogino; al de Quehué, Fernando Tuñón; o al de Larroudé, José Luis Gallotti.

Los jefes comunales hasta hicieron declaraciones agradeciendo el apoyo del gobierno provincial, sobre todo Bogino cuando se había inundado su zona. Y por supuesto, esas expresiones fueron aprovechadas por el gobierno provincial porque sirvieron para compararse con la falta de acción y de apoyo que sufrieron esos puntos por parte del gobierno nacional. Muchos macristas y radicales hasta pensaron que “se iba a pasar” al peronismo.

Igualmente, las buenas relaciones durante los momentos de la gestión no significan que no compitan en los tiempos electorales.

Pandemia y espíritu de colaboración

Las relaciones estrechas entre Provincia y la intendencia se fueron dando así de manera natural desde que asumió Sergio Ziliotto, empujadas por las circunstancias. Con la pandemia y el aislamiento social, los vínculos se estrecharon aún más entre las gestiones provincial y las intendencias y comisiones de fomento.

Hay un espíritu de colaboración ahora acrecentado por la pandemia Covid-19.La Provincia necesita que las y los jefes comunales ayuden a sostener la emergencia sanitaria y para eso les bajan línea, y los intendentes que el gobierno provincial los apoye con recursos en tiempos malos para la economía local.

Esa buena relación está justificada por la situación de emergencia para afrontar la pandemia y por eso la discusión se acalló en estos tiempos. Si bien persiste entre los dirigentes opositores la postura de reclamar más autonomía de Provincia. Como si las gestiones locales pudieran tener independencia económica, salvo casos puntales como Campos o Guatraché.

Hay también una cuestión inherente a la oposición pampeana. En toda esta dinámica, hay dos maneras de entender las posiciones frente al gobierno justicialista. Están los más críticos y los más moderados en la distancia política. Legisladores y dirigentes de localidades donde gobierna el PJ, con un claro discurso opositor; y las gestiones radicales y macristas, donde para hacer una buena administración necesitan el apoyo de las distintas áreas del gobierno provincial.

Estas diferencias entre los radicales confrontaron en determinados momentos cuando desde la mirada “provincial”, más legislativa e intransigente, se quiso embarcar a los intendentes, que tienen una visión más institucional y moderada, en posturas públicas conjuntas críticas frente a políticas del gobierno provincial. Los jefes comunales siempre pusieron reparos en posiciones que fueran al choque.

Las gestiones opositoras terminan así atrapadas en un “larretismo” a la pampeana. Son criticadas por los duros, porque estos no tienen nada que perder frente al peronismo. Pero quienes están al frente de las gestiones tienen responsabilidades políticas y necesitan cimentar también su capital político con buenos gobiernos, los que se hacen con recursos y relaciones. Dos maneras de ver la realidad y de asumir la política.